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January

The lute lies rusted in its green case odor of pines is synthetic; sweeteners artificial; even salt!  our tongues crave something dif...

Monday, July 29, 2013

But I have a PHD!!!

But I have a PHD!!!

An incredibly stupid interviewer, but the poor scholar insists again and again on his scholarly credentials, in a way that probably strikes most people as condescending. Of course, I can enjoy his condescension to some extent, while lamenting that he was not able to simply talk about his subject matter rather than defensively insisting that he is a VERY SERIOUS SCHOLAR WITH 100 PAGES OF FOOTNOTES AND A PHD.

Saturday, July 27, 2013

Gin Tonic

The gin tonic in Spain is a thing. In the US, it's just a 15-second drink, where the bartender will put some ice in a glass, pour some gin in, and top it off with tonic from the soda machine, and a wedge of lime. It's the drink you order when you can't think of anything else. At least that's what I do.

Here in Spain there are specialized gin-tonic bars. You choose your gin, the lime is rubbed around the edge of the glass, a fresh, individual bottle of tonic water is opened and poured down a special stick to aerate it, etc... Very elaborately ritualistic. The English phrase "gin tonic" is used.

I wish that were a metaphor for scholarly writing, but it just isn't. I guess what I am driving at is some things are a thing and some things are not. What makes a thing a thing is simply the frame around it.

Two Stories

I am in Barcelona directing a study abroad program. One day here during the siesta I watched on tv a documentary about Rodríguez, a Mexican-American singer who, unbeknownst to him, had become very big in South Africa. He recorded a few albums in the US but mostly worked construction when his career fizzled out. When the South Africans discovered he was still alive they brought him over for a tour. He got to be a rock star for a few weeks in the late 90s then went back to detroit to live his normal, modest life. Of course he never got the royalties from his S.A. fame. The movie left that very obscure. Footage from his South African tours shows an almost exclusively white audience.

Then on face book yesterday, on a page devoted to my home town, a story about a bully from my junior high, whom I barely knew. I had a few run-ins with him but I was not one of his main targets. I learnt that he had been killed in his mid-twenties in Marin County, a homicide never solved but possibly drug related. I hadn't thought of this kid in many years, but I immediately recognized the name. The guy posting this on face book said that many of his former victims thought of his fate as karma. I just felt kind of sad.

Both stories are stories. There is a kernel of essential narrative-ness there. Both are kind of nagging at me. I dont' often feel this way about fictional narratives, only about real ones.







Lorca no tiene la culpa de lo que está ocurriendo. Atravesamos, sin ninguna razón aparente, una especie de paranoia colectiva en la que un señor llamado Federico García, fusilado en 1936, es ascendido a la categoría sobrenatural -"se nos ha ido de las manos", decía hace poco Eduardo Haro- y comienza a derramar su gracia entre los pobres mortales que se pelean, desgañitan y despluman a su costa. Nunca perderemos en este país la extraña habilidad para convertir en esperpento a determinados personajes selectos, a través de un proceso de mitificación pasional que se adoba con sublimación, desde donde se pasa finalmente al universo de la idolatría.
J. A. Gabriel y Galán. 1988.

Wednesday, July 17, 2013

Another review of Apocryphal Lorca. Mejor tarde que nunca.

MAYHEW, Jonathan: Apocryphal Lorca: translation, parody, kitsch. Chicago: The University of Chicago Press, 2009, 222 pp.

Apocryphal Lorca: translation, parody, kitsch, de Jonathan Mayhew no es una obra al uso dentro de la extensa bibliografía relativa a Federico García Lorca, siempre larga en nombres, geografías y filiaciones. Este estudio se adentra en el postLorca, un Lorca norteamericano e inscrito en los años de la guerra fría; un Lorca transatlántico, transformado y apropiado principalmente por los poetas de la New American Poetry.
La figura de Lorca se caracteriza por su permanente actualidad, su naturaleza proteica y dimensión internacional. Las lindes de lo literario en este autor son supera-das en numerosas ocasiones por cuestiones neopopulares, ideológicas e incluso políti-cas. Se trata, pues, de una voz permeable y plural, presupuestos básicos de los que parte Mayhew. El autor inicia su estudio con una clara advertencia: el lector no se en-contrará con un trabajo sobre la vida o la obra de Lorca. Su atención recae en la huella del poeta presente en determinadas corrientes poéticas norteamericanas en el periodo de la guerra fría. Más allá de un estudio de recepción literaria, estamos ante el análisis de las diversas manifestaciones de apropiación de la figura lorquiana, que marcarán el planteamiento metodológico del estudio. El autor destaca como, a excepción de Rilke, Lorca es el poeta europeo que más presencia tiene en la literatura norteamericana. Desde este punto de partida se analizan las múltiples perspectivas desde las que Lorca revive a través y para la poesía norteamericana.
Uno de los propósitos más subrayados por el autor es desmarcarse de aquellas tendencias críticas que han identificado tradicionalmente a Lorca con estereotipos an-daluces, construcciones imaginarias de la España romántica, el genio del duende o el gitanismo. A lo largo del primer capítulo de su estudio, Mayhew deconstruye los ras-gos del cliché lorquiano tan difundido en España y Estados Unidos, al tiempo que rei-vindica el presupuesto que será la base de su estudio: Lorca visto como un intelectual cosmopolita, cuya poética une las fuentes modernas con las barrocas, medievales y renacentistas. Desde este postulado se traza una figura pluridimensional, de múltiples enunciaciones. Esta permeabilidad de la voz lorquiana permitió su incorporación al discurso de las principales voces poéticas norteamericanas derivando en la creación de un «american poet», adaptable a los rasgos de la cultura e ideología del país duran-te el periodo de la guerra fría.
Mayhew dedica los siguientes capítulos de su estudio al análisis de lo que él denomina «negative space», entendido como aquellos lugares aparentemente poco usuales de la cultura y la literatura que se fueron impregnando de lorquismo. Ello da lugar a la creación de una serie de Lorcas apócrifos, resultado de las distintas transformaciones y apropiaciones norteamericanas del poeta español. Estas derivas provie-nen de la apreciación de un Lorca poliédrico, una voz múltiple equiparable a la pre-sencia de máscaras teatrales que encubren y descubren, muy alejada del personaje mí-tico heredero de un romanticismo decimonónico.
El autor sitúa los años de mayor impacto de Lorca en Estados Unidos entre fi-nales de los cuarenta hasta inicios de los setenta. Dentro de este marco cronológico, Mayhew realiza un análisis exhaustivo de los distintos ensayos publicados sobre Lor-ca y su progresiva americanización, como consecuencia de diversos intereses. Uno de los rasgos más subrayados por el autor es el multiculturalismo característico de la guerra fría. Lorca se convirtió en uno de los primeros protagonistas multiculturales, abriendo las puertas al reconocimiento de la diversidad de los propios Estados Uni-dos. Lorca encarnaba la excepción en sus más diversas manifestaciones, de ahí que estuviera especialmente presente entre los poetas gays, afroamericanos, los represen-tantes del jazz y del blues, todos ellos imágenes del excepcionalismo y marginalidad en Norteamérica. Debido al gitanismo, el flamenco, su condición sexual, su carácter poliédrico y de cultura híbrida, Lorca se convierte en un «american poet» presente en la vida cultural del momento. Desde una perspectiva literaria, Mayhew destaca espe-cialmente su huella en The New American Poetry. Sin embargo, estas apropiaciones lorquianas no estuvieron a menudo exentas de ciertas imágenes manidas, como el duende o el gitanismo, tal y como denuncia el autor, convirtiéndose en clichés dañi-nos para el lorquismo y su imagen internacional.
Posteriormente, el autor dedica buena parte de su estudio a un repaso por las distintas traducciones del poeta español, así como a los ensayos y antologías que de-terminaron la concepción de Lorca como un «American poet». Frente a la traducción convencional, entendida por el autor como literal y fetichista, Mayhew encuentra ma-yor interés en la «apocryphal translation», es decir, aquellas traducciones creativas y experimentales que ayudaron a fusionar a Lorca con la cultura norteamericana. A este propósito Mayhew se detiene en aquellas que tuvieron un mayor calado en la creación de un Lorca americano, entre las que destaca la de Belitt. Asimismo dedica un capítu-lo a la figura del poeta-traductor y de cómo a través de sus traducciones los poetas americanos han utilizado a Lorca al servicio de un nacionalismo cultural.
Mayhew profundiza asimismo en la imagen lorquiana difundida y creada des-de Norteamérica, cuyo máximo desarrollo tuvo lugar en los años sesenta. El autor subraya el destacado papel jugado por Spicer y su obra After Lorca, de 1957. Años después, ya en los sesenta, el postlorquismo coge la senda del surrealismo, destacando los nombres de Wright y Bly.
Con sendos capítulos dedicados a los dos máximos representantes de la New York School, Frank O’Hara y Kenneth Koch, Mayhew destaca como ambos parten de un interés específico por la figura de Lorca, no por la tradición o el canon literario es-pañol. Mientras O’Hara utiliza a Lorca para explorar su propia subjetividad, Koch juega a traducciones de poemas apócrifos, empleando la parodia y el homenaje, al tiempo que conecta con la cultura popular. Mayhew cierra su ensayo con Jerome Rothenberg, considerándolo una figura indispensable en el lorquismo de finales de los cincuenta y principios de los sesenta. Este poeta llega aún más lejos en su apropiación de Lorca, creando una voz híbrida que pone a prueba los límites entre la traducción y el pastiche.
Jonathan Mayhew cierra así un ensayo de gran interés dentro de los estudios lorquianos. El autor se atreve a llevar a cabo una obra sobre Lorca sin Lorca, des-enmarañando y denunciando los clichés e imágenes distorsionadas que de manera re-iterativa han acompañado a este autor a nivel tanto nacional como internacional. Mayhew perfila un Lorca trasatlántico, cuya voz sirve para manifestar la excepción y el multiculturalismo norteamericano de la época de la guerra fría. Se establece así un camino de ida y vuelta del que Lorca es protagonista a través de distintos poetas que crecen y se construyen integrándolo en su poética y sus versos. Asimismo la traduc-ción, entendida como ejercicio creador, juega un papel clave en la configuración de Lorca como poeta americano. Tal vez el desencuentro que se puede encontrar el lector en este estudio concierne al título, puesto que la parodia y lo kitsch ocupa un lugar muy simbólico en el análisis de autores y obras. El término de apócrifo engloba cada una de estas vertientes, en una obra donde proliferan los Lorcas apócrifos materializa-dos en una hibridación de voces, acentos y culturas. Cada uno de ellos devela un nue-vo Lorca, pero esta vez, desde el otro lado del Atlántico.

Arantxa FUENTES RÍOS

Monday, July 8, 2013

Anatomy of snobbism

First, snobbism is based on the idea of superiority. Superiority, in itself, is banal. There are people taller than others, those who can bench-press more, or have more hair. Some have finer palates or are handier with a wrench. Human superiority comes in thousands of varieties, and almost all are completely trivial, since the worth of a human being is not based on randomly selected measures of talent, wealth, or good fortune.

So snobbism must somehow transform something trivial into something important and existential. That is point two. I have better taste in music than you, say, but can bench press less. So what? Or reverse those positions. The snob has to feel that some particular (arbitrarily) set of these measures of "superiority" is meaningful, even when it is not.

Thirdly, snobbism must work by some kind of "shorthand." You cannot thoroughly outline the merits (or lack of merits) of someone, so you rely on a convenient shibboleth. "The kind of people who..." They might pronounce a word a particular way that reveals that they are "lower class." Or listen to music you don't approve of. Remember that the concept of shibboleth comes from a test of pronunciation. The shibboleth is trivial, by definition. It marks the person as belonging to a class not to be bothered with (or to exterminate, as in the biblical example.) It is a trivial marker of a trivial distinction, or a trivial difference given existential weight.

Snobbism (and this is the fourth point)hides behind an aesthetic pretext. I don't despise those people, the kind that gives their kids names like Tyler, but just regret their lack of good taste, says the snob. We know the snob is hypocritical, because he or she will tolerate other kinds of ugliness quite well.

#5: Although it seems to be an individual position, one based on the superiority of the self, it is really about the group with which the self is affiliated. The self hides behind his or her membership in the club, whether this be a race, a gender, a class, or some subset of cool people. It is a form of insecurity, since someone confident of his or her talents and good fortune has no need to mark trivial distinctions so emphatically.