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part of the preface

When students only have read a few poems, in exclusively academic contexts, they often approach poetry with what the li...

Tuesday, February 5, 2013

From an article critizing A. Castro:
Empezemos por el antagonista, ya que de nadie se aprende más de que de un adversario valioso con quien se dialoga imaginativamente: muro de rebote contra el que arrojamos la pelota de nuestras opiniones para que vuelvan con nuevo brío a nuestra mano. Porque, si nos paramos a pensar, veremos que sin la Historia de los heterodoxos españoles habría sido muy diferente la obra de Castro. En un momento de exaltación anti-germánica, el entonces joven humanista resumía asi su posición: " La civilización peninsular es romana de pies a cabeza, con algo de semitismo." Y en el epílogo remachaba con más vigor su concepción de España como patria inaugurada por el romanismo, perfeccionada por el cristianismo y consumada por el Renascimiento, época de plenitud. Frente a este papel preponderante de la latinidad y el catolicismo, Castro concibe a España como engendrada en el dolor y gozo de la Reconquista por la convivencia, ya tolerante, ya hostil de las tres grandes religiones monoteístas: cristianismo, mahometismo, judaismo. Pero ¡cuanto ha aprendido de su contrincante con quien desde sus primeros pasos literarios le vemos luchando obsesionado a brazo partido! No solo aceptará la tesis de la pujanza y vitalidad sin igual de la religión hispana que sirve de fundamento a la sociedad, sino aislando uno de la "legión de santos que combaten por nosotros," segun frase de Menendez y Pelayo, forjará su Santiago autor de Castilla y España.
Eugenio Asencio.

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